“Había una vez un mendigo, que siempre pedía una limosna por el amor de Dios al presidente de un banco .Pero éste nunca le daba nada.
Un buen día el mendigo le pidió la limosna por el amor de Dios y de la virgen Maria, y el presidente le dio una buena limosna al contar la petición con dos avalistas.
Últimamente, ese pobre mendigo ni pidiéndosela por el amor de todos los miembros del santoral español no recibía ni un mísero euro.”
Esperemos que después de las últimas medidas tomadas por los gobiernos, estas sirvan para ayudar a desatascar el mercado interbancario, los bancos empiecen a prestarse dinero con una mínima normalidad, este fluya hacia cada uno de los mortales que lo necesiten, para que al final de todo, el mendigo pueda recibir nuevamente una triste limosna.
Un buen día el mendigo le pidió la limosna por el amor de Dios y de la virgen Maria, y el presidente le dio una buena limosna al contar la petición con dos avalistas.
Últimamente, ese pobre mendigo ni pidiéndosela por el amor de todos los miembros del santoral español no recibía ni un mísero euro.”
Esperemos que después de las últimas medidas tomadas por los gobiernos, estas sirvan para ayudar a desatascar el mercado interbancario, los bancos empiecen a prestarse dinero con una mínima normalidad, este fluya hacia cada uno de los mortales que lo necesiten, para que al final de todo, el mendigo pueda recibir nuevamente una triste limosna.
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