martes, 24 de febrero de 2009

La travesía del desierto

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de compraventas de viviendas disminuyó en 2008 un 28,6% respecto al año anterior. El número de viviendas hipotecadas en noviembre sufrió una caída interanual del 45,8%. Al mismo tiempo, 2008 fue el año de la bajada de los precios de la vivienda. El ministerio de la vivienda cifra esta disminución en un 2,8%, Sociedad de Tasación en un 6,6%, y Tinsa en un 8,8%. Dejando de lado la disparidad de cifras, otros datos, aunque más relacionados con la construcción, que creo les parecerán interesantes. El consumo de cemento en España, durante el año pasado, se anotó la mayor caída de su historia con un descenso del 23,8%.Y por ultimo, los visados para nuevas viviendas, entre enero y noviembre de 2008, cayeron en picado (59,9%) en relación a las mismas fechas del año anterior. Teniendo estos datos presentes, no hay que ser un gran gurú para afirmar que el sector inmobiliario vive uno de sus peores momentos en muchos años.

A partir de aquí, la pregunta que nos podríamos hacer es cuanto tiempo va a durar esta travesía del desierto. Y no hay mejor forma para contestar, que reflexionando sobre las causas del boom vivido en periodos anteriores.
Durante muchos años, la reducción de los tipos de interés, la gran predisposición de las entidades financieras a efectuar hipotecas, el aumento de los plazos de amortización que provocaba una disminución de la cuota resultante, y la posibilidad de efectuar la compra casi sin entrada, generaron gran demanda para la adquisición de vivienda.
Al mismo tiempo, la buena coyuntura económica, con un gran crecimiento, la disminución del paro, y una elevada confianza en la evolución de la economía, posibilitaron gran parte del éxito del sector.
Si a esto le sumamos el elevado número de transacciones con motivo de inversión, por la expectativa de una importante plusvalía causada por el gran incremento de los precios, y la llegada de un número elevado de inmigrantes que potenció de forma clara la adquisición de primera vivienda, dan como resultado el boom al que asistimos durante algunos años.

¿Y ahora que nos queda de todo aquello? La respuesta, casi nada. Crisis financiera, niveles de confianza bajo mínimos, restricción del crédito, y lo peor de todo, perspectivas aun más negativas para el futuro más cercano. Las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional indican que la economía española se contraerá un 1,7 por ciento durante este año. Por supuesto, siempre hay una demanda natural de viviendas, pero mucha menos de la necesaria para soportar el volumen del sector en este país. Y eso, si alguno de estos no cae en la tentación de pensar, mejor me espero a que bajen más los precios. En este punto, es necesario constatar que la lenta bajada de precios ,y informes como el de la tasadora Tinsa, que prevé que el precio de la vivienda caerá un 20% este año, no este ayudando precisamente a la revitalización del sector. Probablemente el comportamiento de los posibles compradores sería mejor, si el ajuste de precios se produjera de forma más rápida, y estos ya hubieran tocado suelo. Al mismo tiempo, ni que decir tiene que al inversor no se le ve por ningún lado, por desgracia para muchos ya hace tiempo que se le perdió de vista.

Por otro lado, el Euribor continúa con su senda bajista iniciada hace cuatro meses, espoleada por las bajadas de tipos del Banco Central Europeo (BCE). Recordemos que el índice a doce meses, referencia de la mayoría de prestamos hipotecarios en España cerró el mes de enero en el 2,62, el nivel más bajo desde septiembre de 2005, y la media provisional de este mes ya está en 2,15% Aunque esta importante bajada de tipos a la que estamos asistiendo, nos permite dilucidar un pequeño oasis en el horizonte, hasta que no se produzcan mejoras claras en la coyuntura actual, la situación no va a cambiar en exceso. Mejoras, que permitan a los posibles compradores vislumbrar unas expectativas positivas para su futuro, y al mismo tiempo generen una reactivación de la actividad crediticia. Por desgracia, el continuo aluvión de informaciones negativas que nos bombardean todos los días, no parece que vaya a permitir una mejora en el corto plazo. Así que, solo nos queda esperar.
Como dijo el gran economista Adam Smith: “Hacen falta muchas ruinas, para construir la riqueza de una gran nación”.

martes, 17 de febrero de 2009

Quiero ser presidente

¡Señores, he cambiado de opinión! Hace unos días escribía unas líneas en que me postulaba como ministro de industria. ¡Ahora ya no quiero ser ministro! ¡Ahora quiero ser presidente del gobierno!

He llegado a la conclusión que su principal función, es sacarse los problemas de encima, y pedir a otros que le saquen las castañas del fuego. Dígase, pedir a las empresas que mantengan a sus trabajadores, aunque sea a costa de su supervivencia, o decirles a los bancos que ganan demasiado dinero. Seguro que todos estaremos de acuerdo en que mejor iría el país si estos mismos bancos perdieran muchísimo.

Por todo ello, si ser presidente del gobierno consiste en pasar el muerto a otro. Seguro que yo encuentro algún culpable más para echarle las culpas. Y si no, siempre podré repetir la medida de dar dinero a los ayuntamientos, para que algunos pongan hierba artificial en el campo de fútbol.

sábado, 14 de febrero de 2009

Una imagen vale más que mil palabras

¿Verdad que no hace falta decir nada más?

Fuente: Ine